Ella se fue, pero dejo todo exactamente igual que cuando seguiamos juntas.
Sus discos de indie pop seguian intactos, la ropa aun estaba en el closet de nuestro dormitorio, que ahora ya no era nuestro, ahora era tan solo mio.
Claudia ya no estaba tirada en el sofa viendo Mtv ni comiendo pop corn, el telefono ya no sonaba como antes, ya nadie prende el televisor.
Desperte por la mañana cuando vi que tenia un mensaje de voz en el telefono, era Claudia, me decia que iba a ir por la tarde a recoger sus cosas, que si no era mucho pedir saliera de ahi, que no queria verme, ya no hay nada de que hablar, hemos terminado y esto se fue al hoyo, ire a las tres de la tarde, espero no encontrarte ahi.
No dude en salir del departamento sin antes dejarle una nota en el refrigerador diciendole que le deseaba mucha suerte y que sea feliz con el proximo hombre o mujer que le toque en su vida. Fui a La Folie Cafe y pedi un milkshake de fresa, me sente a esperar y trate de no pensar en nada pero fue en vano, pense mucho en Claudia, en que estaria haciendo, en que estaria pensando o diciendole a la gente de mi a mis espaldas, como reaccionaria al leer la nota que le deje en el refrigerador, me quede en trance y cuando sali de el ya eran las once de la noche, el cafe estaba por cerrar y el milkshake aun estaba intacto.
Cuando regrese a casa Claudia ya se habia llevado todas sus pertenencias.
Yo siempre me quejaba de Claudia, de sus cosas, de su musica, el simple hecho de despertar todas las malditas mañanas y escuchar su risa de loca al decirme buenos dias, mi amor, ¿que quieres desayunar? Sabiendo que lo unico que desayunariamos seria un refresco de maracuya y un muffin con chispas de chocolates en el Starbucks que quedaba cerca al departamento que adquirimos, ya no estaban las muñecas de porcelana que coloco delicadamente en la repisa de nuestra, pero ahora solo mia, habitacion. Me molestaba el hecho de tener que esquivar sus muebles y caminar con mucha paciencia, me fastidiaba el tener que escoger con mucho cuidado las peliculas que veriamos los viernes por la noche y nunca perdia la oportunidad de quejarme con ella y de ella, de escoger el momento perfecto para decirle que sus cosas me parecian innecesarias, que no entendia como alguien podria vivir con tanto ruido y tantas cosas en un departamento, que no era una persona normal y que sus cosas me parecian mas un estorbo que cualquier cosa.
Pero sin sus cosas y sin ella, el departamento se ve vacio.
La repisa de la sala esta vacia, muy vacia, y su risa de loca ya no me levanta por las mañanas.





